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Mariposas Negras
INDICACIONES: Solución estéril para la limpieza de los ... nervios esplácnicos mayores, esplácnicos menores, inferiores, vagos y frénicos IZQUIERDOS. Su presentación en unidosis permite una utilización práctica.
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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2004. La Historia De Una Silla...![]()
Los Muros. Hoy necesito convertirme en un hada radiante, ser mi viento, más no ha favor para volar silente mis recuerdos, ser parto de antigüedad, espuma de soledad, la otra mitad de amanecer que no alumbró jamás. ¿Quiénes levantan las piedras que luego son techos de historias difíciles?, ¿Donde está la siempre eterna moraleja de la luna?, ¿Donde está el pequeño trovador de barro? En fin… Cuando mis ojos se hacen aire viendo un dibujo saltando al cielo sin color, rio del Mar hecho a creyón por quien aprende a dibujar. ¿Por qué la luna es blancura que engorda como adelgaza? ¿Por qué el agua hirviendo suelta un ánima que sube a disolverse en la nube cayendo como lluvia? Quiero ser silueta en silencio, que va llena de sombras de sí, que penetra atardeceres bajo cielos que insten llover. Quiero ser una Mariposa Negra, emergida de lo oscuro, bailarina y silenciosa, navecita negra, delgada, nerviosa. Alguien un día me dijo, que éstas, siglos atrás inundaron un segundo, debajo del cielo, encima del mundo.null 22/02/2004 22:35 Enlace permanente. Hay 4 comentarios. NARANJA Una isla en medio del Océano Indico, una naranja en sus orillas harían presagiar una tormenta ácida y a la memoria de pronto le arden unas ansias locas de comer aceitunas. Pero esa extraña tarde desde mi ventana blanca, solo podía ver aquella naranja dando saltos... Y me olvide de la muerte que anda en secreto, del Domingo rojo, de la sed humana sin fronteras, de los sorbos de café de madrugada, del canto del silencio, sin respuesta, sin sentido, De los amantes fecundando con savia, de la guerrilla cotidiana entre mis manos, hasta me olvidé que soy débil y tapando mi boca me aleje sin hacer ruido. Hoy es mi Naranja la que no exprimo y cuido, hasta pulirla y llevarla a rastras hasta el congelador más próximo para no ajarla. Ya por fin volvió de sus viajes y ahora sólo intenta no alejarse de la orilla de aquella isla del Océano Indico.Gracias maravilla del NARANJO y no de Valencia como se empeñan todos que seas. Gracias por aquel pan requete pasado que me ofreciste en desayuno. Gracias simplemente por estar y no olvides que la noche se enriquece de secretos y la oscuridad del mundo es compañera. abrelosbrazosqueyavoy@hotmail.com 24/02/2004 22:24 Enlace permanente. Hay 2 comentarios. MACONDO
Escrito por el Jefe Cesar.
Un Secretito Del Jefe. lunes de carnaval, todo estalla alrededor entre resaca y purpurina, estomago deshecho y dormir de día para volar entre antifazes de noche... lo último que esperaba hoy, es que prendieras de nuevo la pasion de la convocatoria al teclado. tienes ese don, ese poder, el mismo que tenía el ché y otros grandes pasionarios, el don de remover todos los corazones que se te antoje, todos de diferentes colores, y removerlos al unisono, como si de la direccion de una gran orquesta se tratase. Y lo haces con leves soplos, con la dulzura del que sopla polvos mágicos para enbriagar el alrrededor. Como dice tu historia de la silla, elq eu tenga una canción tendrá tormenta y el que tenga compañia, soledad. Eso me remite a donde tú sabes... a la canción que un día floreció por lluvia, que fue la única capaz de habitar allá, en el pueblo donde la soledad es tan profunda, que su tiempo se midió en medidas centenarias. Y cuando te pones brillante, haces a uno sentirse grande por ser parte de tu vida, de tus suspiros, yo por lo menos me lleno y crezco jefa, me haces crecer como nadie. ese es tu don. porque en tiempo en que siento que mi alma es aquel patiovacio donde los papeles se arremolinan con el viento y nadan en tirabuzones, perdidos, sin más rumbo que el de la corriente, saltas tú de una esquina, cual hada, para convertirnos en mariposas negras y abrazar el alma hasta qeu quede llena de amor... no sé que más decirte, sólo que hay dias en que te extraño mucho y los paso entre nuestras mariposas, dejando que las ilusiones se disparen... lo demás... ya te lo he dicho. Es grande saber que siempre habrá una silla. te quiero jefa, como a mi alma... Lluvia le Escribe al General. …Una historia que un día prometió Lluvia escribirle al Coronel absorbiendo y dejándose impregnar, por la refrescantes y áridas tierras de Macondo, cuando ella cruzara el umbral y él depositará su sonrisa en las manos que le brindaba. Un día, en el que ambos se mecían sentados en la alfombra de nubes, los Alisios advirtieron entre corrientes opuestas que algo pasaba entre ellos, y era extraño, por que ambos vientos debido a la fuerza que respiraban de ellos chocaron de frente, y la alfombra cedió cayendo estrepitosamente al vacío. El Coronel yacía en el suelo preocupado, no por el dolor de sus heridas de las que estaba acostumbrado a llevar en su mochila, miraba fijamente a Lluvia, a la que veía mal herida y con ojos perdidos en un charquito, se había topado frente a frente con el dolor y los colores de la pintora se tornaron grises, la oscuridad la invadió y poseyó. Mientras tanto, los habitantes de Macondo reían entre sus Callejuelas, compraban en sus mercados y cantaban. Los olores a Papaya y a Mango dulce, a mar, embriagaban el ambiente,… la tarde avanzaba y ellos aún seguían en tierra vomitados por los vientos. Aureliano Buendía recorría el eco de sus viseras, no tenía fuerzas ni para apretar sus puños. Tristes, grises y opacos colores llegaban a él a borbotones, aburrido miraba a los aldeanos, gestos que traían recuerdos de otros tiempos, paisajes… El charquito que dejo tras de sí no reflejaban más que un rostro diferente. No se atrevió a decir nada entonces, no estaba seguro, aunque él sabía que esos ojos ya perdidos, eras los de ella. Lluvia se incorporo lentamente con el susurro de las gotas, siguieron el camino gracias al Coronel, que tras un aullido feroz que recorría fugaz la penumbra y la luz les advirtió, que su amor yacía frágil en tierra árida, ellas sabían de revoluciones pues su maestro las llamaba y cuando todas juntas emprendieron el camino a casa comprendieron que debían ser raudas por que Lluvia y el Coronel morían. Pronto se dividieron, Lluvia notaba que la sangre de su amor teñía los campos y oxidaba las flores, los aldeanos gritaban despavoridos y los aromas de mango y papaya desaparecían rápidamente, el olor del dolor, ese…, que tampoco ellos conocían se apoderaba sin mesura, sin contemplación alguna de abolengo y razas. Lluvia no podía dejar que el Coronel muriera, y obligo a sus gotas que lo limpiaran y sanaran. Macondo maldecía sus nombres, los eternos no se rinden, repetía sin cesar, y la verdad se transformo en eco, y se hizo la luz y el silencio cuando Aureliano en pie La miraba. Ella seguía perdida entre el llanto y el dolor de saberse moribunda, pero feliz por que su amor paró de sangrar y los aldeanos de llorar. El sol empezaba a evaporarla y el Coronel tras intentos vanos de protegerla, no pudo. El creyó que ascendía, que las pocas gotas que aún la recorrían podían salvarse y así lo hizo, los bolsillos de su gabán estaban llenos de sus gotas, llevándolas a casa Terminando en un frasquito. El pueblo de Macondo lloró su perdida y a su vez festejo el regreso de Aureliano, el que batalla constante para mantener en pie a su pueblo. La pintora desapareció, más no su amor por ella. El Coronel salía a pasear por sus caminos sólo, y de vez en cuando con gesto tímido miraba a las nubes con la ilusión de verla a ella, a su Lluvia, danzar de puntillas y pintándolo todo con sus gotas, él extrañaba sus caricias, esas gotas que permitían resbalar por sus mejillas. Seguía en su camino cuando de pronto oyó el crujir de la tierra, golpe seco y tremebundo, se puso en guardia y no veía más que un trozo de tierra que no paraba de emanar agua. Macondo le dijo al oído, un amor que se va dándote la vida es el tesoro más sagrado que un hombre puede obtener, el agua empezó entonces a cobrar vida, era ella, Macondo la había absorbido gota a gota para no perderla y el Coronel, Aureliano, se desplomo lleno de lagrimas, no podía verla, por que sentía que no había luchado como en sus batallas hacía por ella. Lluvia se acercó lentamente y se arrodillo ante él, Macondo cerró su gruta, y de nuevo quedaron los dos, ella quiso llevarlo de nuevo a la alfombra de nubes, pero se negó, no quería volver a caer, ella solo lo miraba y le asía fuertemente el puño que aferraba en tierra. Coronel, vuelvo a ti por que de ti aprendí el llanto y la risa. Por que no puedo alejarme sin sentarme de nuevo a tu lado, sin sentir esa mirada tímida y esas historias que chorrean toda clase de especias. No me niegues tu paleta por que supiste de colores y los necesito para seguir pintando Macondo y sus historias. Por que te necesito, que sería de la lluvia sin su pueblo... Para Pedro. Se unirán dos nuevas soledades,en el metro, sonreirás dormido, y yo… yo como siempre llegare tarde. Nuevos simulacros, nuevas confesiones en una cajita. Llave que al salir de casa pesa enredada en mi bolsillo. La mujer más vieja del mundo mira con tristeza el Gracias metálico de la cajita y creciéndole una ortiga en la boca esperaba a la séptima luna. Se vio entonces por vez primera. Era la cabeza de una mujer que sintiendo la muerte cercana… lloraba, no era joven, no era vieja tal vez estaba enferma, y con grandes ojos hondos, negros, redondos abrazo a la luna dándose cuenta de que el hombre del mañana había depositado en ella el Siempre y el Gracias. Cuantas noches compartidas bajo nuestra imagen, recuerdo la del rubito futbolista de moda que todas las niñas adoran, y el no se que en llamas que era terrible, y un dia me dijiste apareciste con ella y me enamoró, es la única imagen de ambos que tenemos. Gracias por estar cada noche en mi salón. 26/02/2004 09:20 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar. MACONDO NOS HABLASi se lee bien “Cien años de Soledad”, se ve claramente reflejada en todos sus seres la soledad, como bandera, en diferentes carnes y sentires, en diferentes tiempos al o largo de un siglo. Yo soy un descendiente de la familia Buendía, la que acuno la soledad, y me llevo a entrar al Chat, el sentirme sólo entre la multitud de la calle, como os habrá pasado a muchos de vosotros. Macondo es el pueblo donde García Márquez quiso desarrollar esta historia, también es mi nik, y sin querer se ha convertido en una bandera. ¿Y por qué nos entendemos tan bien? Porque cuando hemos encontrado nuestras afinidades chateando, no hemos tenido que ocultar nuestra soledad, como normalmente hacemos ante la hipocresía de la calle y la sociedad. Soledades que se encuentran sin necesidad de un rostro, sino de un ser. Y con vosotros he encontrado amor, risas, compañerismo, en definitiva valores, que brindan compañeros solitarios, compañeros que perfectamente pudieron ser retratados como lugareños de Macondo. Hoy que es un día muy gris en mi pueblo, en nuestro pueblo, un día más solitario que nunca. Quiero daros las gracias por estar ahí cuando os busco… sólo por eso, por estar mariposas negras. Y gracias al destino por la Lluvia, la que cae en nuestro pueblo y ante la que salgo desnudo a mojarme cada vez que me duele el alma. BUENO NIÑOS.... OTRO QUE SE QUEJA, JAJAJAJAJA SUS RESPUESTAS: (desde luego,macondo nos habla, SUENA A SECTA EL ROLLO) PUES ASI SE QUEDAAAAAAAAAAAAAAAAAAA LA LA LA LA LA LA LA LA LA LA LA LA LA LA LA LA LA LA LA NADIE MUEREUna vez oí decir que nadie muere mientras viva en el recuerdo de otros, de ese modo existirá para siempre. Siendo como somos, los humanos, seres que pretendemos la inmortalidad, es este pensamiento algo demasiado vano y difuso como para consolarnos, pero en algo consuela, aunque no del todo. He aquí hoy el modo de vivir para siempre, en esta especie de realidad paralela o virtual, en estos trazos que ahora se abren ante nosotros para ser por fin inmortales. Una vez caminábamos por aquí, con la ilusión de encontrarnos con alguien que nos hablara. Era como ir por la calle esperando que un desconocido nos parara y nos dijera: ¿te invito a un café y hablamos?, algo prácticamente imposible. Pero he aquí la magia, en este lugar ocurre eso y mucho más, nos paramos unos a otros y nos invitamos a café, y charlamos. Alguna vieja telefonista ha conectado el cable adecuado, y trepando como arañas por él, nos hemos encontrado. Y yo al menos, he puesto super glue en la clavija que me unió a ese desconocido, para poder trepar por el cable siempre que quiera y lo necesite. Y no pienso huir. Ahora sé que viviré para siempre, y quien decida ésto conmigo, también lo hará. Nadie muere dentro de mí, no puedo permitirme esa bajeza, y si el silencio os asusta yo gritaré por vosotros. 28/02/2004 18:37 Enlace permanente. Hay 2 comentarios. |
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